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lunes, 16 de abril de 2012

MURGAS PORTEÑAS


Se denomina murga a una forma popular de música callejera desarrollada en varios países durante alguna festividad (Carnavales, fiestas patronales, aniversarios de fundación, eventos deportivos, etc.)

La denominada murga porteña es característica de los carnavales de esta ciudad. Con integrantes que van desde los 20 hasta los 400 murgueros, los ensayos se realizan durante todo el año de modo tanto amateur como profesional -dependiendo de cada murga- para actuar en los corsos de carnaval que se brindan durante todos los fines de semana del mes de febrero en la ciudad de Buenos Aires.

Su instrumento característico es el "bombo con platillo" que guía la rítmica de percusión del tradicional desfile. La vestimenta consiste en un frac o levita, pantalón, guantes y grandes “galeras” (chisteras) de distintas combinaciones de colores dependiendo la agrupación, tal vestimenta deriva del atuendo que solía usar la población de origen melanoafricano durante los carnavales del siglo XIX, esta población deformaba con fines paródicos y burlescos la ropa usada que les entregaban los patrones. Cada murga suele tener un lazo muy fuerte con el barrio donde nació: así cada murga se "apellida" de acuerdo a su barrio generalmente.

En la actualidad en la ciudad de Buenos Aires existen más de 180 murgas caracterizadas en "Centro Murga" y "Agrupación Murguera". Los Centros Murga son aquellos que realizan la tradición de los 1940 y 1950 de los carnavales porteños utilizando las características anteriormente descriptas tales como la implementación de un único instrumento como el bombo con platillo, el silbato (“pito”) y las canciones interpretadas por un solista al cual se acopla el coro en los estribillos. Por otro lado las Agrupaciones Murgueras denotan un estilo moderno al incluir un coro de más de 2 voces, coreografías y otros instrumentos como la guitarra, el redoblante, surdo y otros tantos traídos de diferentes rítmicas latinoamericanas. La murga porteña al igual que la montevideana posee una canción de presentación, crítica y retirada, como así también canciones de homenaje y glosas o recitados alusivos. Los nombres de las murgas varían según el barrio al cual pertenecen.

El estilo de la Murga en Buenos Aires es único, diferenciándose de las murgas de otras ciudades. El baile quizás sea la característica más importante. Guiado por la rítmica del bombo y del platillo, el murguero realiza saltos, patadas y contorsiones de gran destreza, fuerza y agilidad haciendo tierra en cada pulso del bombo. De este modo el baile del murguero se convierte en algo muy vistoso para el público. De acuerdo al barrio cambia el estilo de la danza y hasta el ritmo de sus bombos aunque en la actualidad ya se hayan entremezclado.

El grupo Argentino Los Auténticos Decadentes le rinde un homenaje al estilo en su canción "El Murguero", contenida en el álbum "Mi vida Loca. Durante dicha canción se nombran a varios de los conjuntos de murga arriba mencionados; los Reyes del Movimiento de Saavedra entre otras.

Entre las murgas porteñas mas famosas se encuentran los Cometas de Boedo del barrio de Boedo, Los Mismos de Siempre de la Paternal,
los Reyes del Movimiento de Saavedra y por ultimo Los Amantes de la Boca, del barrio de La Boca, ya extintos luego de problemas de dinero entre sus directores. Esta última murga fue considerada por muchos como la mejor murga de todos los tiempos destacándose entre sus ritmos el número 11 que hace vibrar a la gente del barrio cuando suena por las calles…

 La murga y su historia


Al hablar de la murga porteña no podemos dejar de hacer referencia al antecedente histórico del juego de agua, señalando que el mismo “altera los protocolos de cortesía obligatorios entre hombres y mujeres, así como entre adultos y niños”. Las características del juego en la época de Rosas -”los huevitos de agua, antecesores de las actuales bombitas, eran huevos de gallina vaciados y vueltos a llenar con agua. También se usaban llenos de agua más o menos limpia o perfumada los grandes huevos de avestruces, baldes, vejigas con aire con las que se golpeaba a algún desprevenido”-, podemos remitirnos, como lo hace Alicia Martín en su “Tiempo de Mascaradas” 1993, a la descripción que hizo el residente francés Alfredo Ebelot del desparpajo del entonces presidente Sarmiento en carnaval: “...recién llegado a Buenos Aires, me fui a ver el corso... El presidente de la República acertó a pasar en coche descubierto. Lo mojaron hasta empaparlo. El presidente... y los concurrentes se desternillaban de risa. ¡El presidente era aquel Sarmiento! ¡Qué hombre de Estado ni qué niño muerto! En aquel momento, el presidente había tirado su presidencia a los infiernos. Sentado en una carretela vieja que la humedad no pudiese ofender , abrigado con un poncho de vicuña, cubierta la cabeza con un chambergo, distribuía y recibía chorritos de agua, riéndose a mandíbula batiente”.
En cuanto a los disfraces, resulta esclarecedor el análisis de las razones que motivaron a los señoritos high life a formar las sociedades de negros. Dice Martín 1993, entre otros conceptos, que luego de la caída de Rosas “Los dueños de la ciudad recuperada apelaron al carnaval para expresar la incertidum­bre y el terror frente a los violentos cambios socia­les. Los señoritos de la elite disputaron en la calle misma su lugar pree­mi­­ne­n­­te”. Además, señala que el hecho de formar parte de aquella agrupa­ción era signo de distin­ción en la gran aldea “la Sociedad de Negros reunía lo más granado de la burguesía de la época. En sus listas leemos nombres de algunos asociados, co­mo los escritores Benito Lynch, Miguel Cané, Rafael Barreda y Héctor Varela, Félix Outes, apellidos como Basavilbaso, Ortiz Basualdo”.
Anécdotas como las referidas al nacimiento del disfraz de Cocoliche (europeo), en contraposición a los Moreiras (gaucho), dan una nota de color a enunciados de fondo que ayudan a la interpretación de la popularidad de estos personajes, exponentes de la antinomia entre lo vernáculo y la inmigración europea. “Los circuitos de comunicación de masas en el siglo pasado fueron los periódicos y medios escritos, el circo criollo y las nuevas formas del teatro nacional. En estos medios, así como en los escenarios más espontáneos y populares del carnaval, se pueden seguir las huellas del gran drama de la constitución de la moderna nación argentina”.
Luego vienen las agrupaciones: murgas, comparsas, agrupaciones humorísticas. Todas estas manifestaciones comunitarias del desorden autorizado, señalan los modos de organización en los años treinta a través de “instituciones masculinas informales”, como el café y la parada de la esquina, para desplazarse a los disparadores del club de fútbol del barrio en la década del 60.
A modo de retirada, más que invitar a apagar las luces y guardar la levita, hay que incitar a pensar que, como decía Sarmiento, “El carnaval no puede ser extinguido. Es una tradición dela humanidad que se perpetúa a través de los siglos. Es una necesidad del espíritu”.

Se Formó la Murga (murga antes de la Dictadura Militar de 1976)

Las comparsas de carnaval fueron estimuladas en Buenos Aires por los círculos "ilustrados" a fin de desterrar los juegos "bárbaros". En 1811, el cabildo de Mayo disponía que: " pueda salir a las calles todo género de personas, pero (...) sin agua, huevos de olor, ni demás que se usaba en Carnaval".
Sin embargo, estas precoces comparsas naufragaron frente a las prácticas tradicionales del carnaval "bárbaro". en 1830, un periodista inglés ratificaba que: "unas épocas tentativas se hicieron en el Carnaval de este año, por grupos de enmascarados, para desfilar por las calles con música, etc., como se práctica en varias partes del continente europeo, pero no fueron alentados por los más civilizados, que, por el contrario, los empaparon con agua y los acosaron". (Britsh Packet (BP), 27-2-1830).
Recién en 1834, cuando el Jefe de Policía era Gral. Mansilla, uno de los más ilustrados federales, pudieron algunas comparsas como "La Amistad", "Los Restauradores" y "Danza de la Policía" exhibirse por las calles en el proyecto hacia las tertulias de sociedad que animaban con su presencia (Diario de la Tarde, 12-2-1934). El "buen orden que se ha observado en las Máscaras del Carnaval de este año", según la prensa, animó al empresario del Parque Argentino, Santiago Wilde, a organizar Bailes de disfraz con motivo de celebrarse el victorioso regreso de Rosas de su campaña al Desierto. Comienza a desarrollarse la industria del Carnaval, pues en el lugar se ponen en venta o alquiler tantos vestidos como máscaras.
Al año siguiente el número de comparsas aumenta y la policía dicta la primera reglamentación, responsabilizando al "jefe" de cada una por los desórdenes que pudieran cometer sus integrantes (Gaceta Mercantil, 6-2-1835).
La compañía teatral, empresaria del Coliseo Provisional, organiza bailes de máscaras durante las noches de Carnaval. El primer galán, Casacuberta, juega el papel de un ceremonioso bastonero que, entre sus funciones, ordena a las bandas de las comparsas (ubicadas en el proscenio), la ejecución de su danza o canción preparada. Se destacó la brillante entrada de los "Restauradores", que dirigía el coronel Joaquín María Ramiro, precedida por músicos ataviados de blanco con cintas rojas y como artista invitado el clown del Circo Olímpico, Mr. Hoffmaster, quien ejecutó un festejado salto mortal (BP, 28-3-1935). Además de las ya conocidas "Restauradores" y " Amistad", participaron en los festejos "Comercio", "Simbólica". "Sol", "Orden", "ler Esquina" y "Momo", esta última con una canción compuesta expresamente por Juan Bautista Alberdi. En 1836 la policía otorgó 17 permisos para comparsas, con la novedad de que la mayoría pertenecía a localidades vecinas a la ciudad como las veraniegas San Isidro O San Fernando. Entre las porteñas volvió a destacarse "Restauradores", las que "atravesaron las calles en las tres noches de carnaval, en medio de disparos, fuegos artificiales, etc., y acompañadas por bandas de música: y visitaron varias casas, incluida la de su Excelencia el Gobernador (...). Hubo baile en cada una de esas residencias, y un gran concurso de damas, todas con divisa federal (...)hasta que salió el sol en cada una de las mañanas (BP, 20-2-1936).
Es evidente el sector social al que pertenecían los miembros de esas comparsas: militares, funcionarios policiales, comerciantes, jóvenes de clase media y alta. señalan ya en el estandarte su adhesión al status que y su disposición a divertirse "espiritualmente. Las forman los hombres, los que pagan sus propios disfraces, condición ésta que exigía "un fondo excesivo con el objetivo de ostentar un lujo inmoderado" (GM, 21-2-1835).
No aparecen indicios de la participación de los negros, a los que cierta historiografía los imagina invadiendo las calles céntricas durante el carnaval como "pobres bestias...enceladas por la acción de su chicha favorita o por el cebo apetitoso del saqueo".
Las comparsas de los negros en esta época no pertenecían al Carnaval: salían en procesión en la fiesta de Reyes -San Baltazar- y algún otro acontecimiento religioso, o a invitación de la autoridad política, como las fiestas Mayas de 1838, cuando se congregaron 2000 negros frente a la pirámide en la Plaza de la Victoria para ejecutar los bailes y cantos de sus respectivas "naciones" (BP, 2-6-1838). Lejos estaban de compartir con los blancos las diversiones dentro de un pequeño espacio celosamente custodiado por rígidas reglas sociales.
Además, las duras prohibiciones contenidas en el decreto del 8 de julio de 1836 sobre el uso de máscaras, vestimenta de otro sexo. "el representarse en clase de farsante, pantomimo o entremés... traje o insignias de eclesiásticos, magistrado, militar, empleado público o persona aciaga", anticipan el ukase de 1844 que destierra "definitivamente el Carnaval, basándose en los perjuicios económicos ocasionados" por los violentos juegos a las obras públicas, la industria, la agricultura, sumado a la ofensa a la moral de las familias...". (Fuentes Revista El Corsito editada por el Centro Cultural Ricardo Rojas y dirigida por Coco Romero)       


Se prohibe el carnaval – estado de sitio – Se barre el Feriado del almanaque.

Buenos Aires, 9 de Abril de 1976...”Tengo el honor de dirigirme a V.E. en relación al proyecto de Ley adjunto por el cual se limitan en el ámbito nacional, los días feriados y no laborables.
La iniciativa se fundamenta en el enunciado propósito de incrementar la productividad a través de la eliminación de pausas en la actividad nacional.” Albano E. Harguindeguy – Julio J. Bardi. (en este Decreto Ley quedan totalmente eliminados los feriados de lunes y martes de carnaval.)Cuando sacaron el feriado, para nosotros fue terrorífico. Nos enteramos por el diario
O por la televisión. Fue como si nos cortaran las piernas.
(Mariano de “Los Cometas de Boerdo”, Fuente: Vainer 2005)

El Gobierno militar reprime hasta el almanaque, se suprimen los feriado que representan festejos populares o “rituales paganos”.
La lógica de este gobierno mostraba que un feriado suponía ante todo desaprovechar un día laboral. Además de no “querer” festejos populares que demostraran falta de trabajo.
Sin embargo la represión no buscó eliminar el carnaval, ya que podía festejarse los fines de semana. Durante el llamado Poseso de Reorganización Nacional, el carnaval se sigió festejando los fines de semana de febrero y el primer fin de semana de Marzo en Capital y el conurbano. ¿por qué se elimina el feriado pero se permite el festejo sábados y domingos? ¿Al gobierno le resultaba útil que la gente tuviera algunos “canales de distracción”? o por el arraigo social y cultural de esta fiesta ¿No les fue fácil eliminarlo por completo?.
Poblaron los corsos de Militares y policías, censuraron las letras, exigieron que se registren todos los integrantes de cada agrupación y obligaron a pedir una solicitud de permiso de circulación en la comisaría antes de cada noche de carnaval.
El festejo de carnaval no se prohíbe se controla; ¿Acaso eran más útiles para nuestros gobernantes obtener esas listas de registros que prohibir?. Creo que hoy estoy en condiciones de afirmar que sí.
Como consecuencia se redujo el número de murgas en actividad. También hubieron consecuencias posteriores, a mediano y largo plazo, que tienen que ver con la ruptura y desintegración de los lazos y códigos internos de las murgas, en un claro resultado de la violencia instalada en la sociedad y ¿por qué no? en el miedo instalado. 

La murga como fenómeno cultural de resistencia

Eran épocas de secuestros ilegales y desapariciones, pero nosotros seguíamos saliendo. Porque pensábamos que pasara lo que pasara la murga no tenía que morir. Esa época fue muy dura, fue triste. Pro nosotros teníamos que seguir adelante, porque si no se moría la murga. Por eso seguimos saliendo a pesar de todas las condiciones que nos ponían. (Mariano de “Los Cometas de Boerdo”, Fuente: Vainer 2005)

Caía la cana a los ensayos, elegía treinta personas y las llevaban. Agarraban los bombos y nos llevaban caminando a la comisaría. Llegabas allá, dejabas el bombo a un costado, venía uno y “¡uh! Disculpá...” te daba una patada y te lo rompía... al otro día teníamos que desarmarlo, comprar el parche, tensarlo y salir de nuevo para la plaza. No te tomaban las huellas dactilares, ni el nombre y apellido. Pero te tenían ahí en la comisaría cuatro horas. El tema era llevarte para cumplir con el pedido de algún juez, algún amigo, alguien a quién le molestaba lo que vos estabas haciendo.(Pichila de “Los Elegantes de Palermo”,  Fuente Vainer 2005)

. ...”otro tema importantísimo era que toda persona que se cubría la cara tenía que tener un permiso especial de la comisaría que lo identificara... En cualquier momento la policia podía pararte y pedírtelo. Porque el rostro cubierto era terrorífico...era muy difícil poder realizar así los carnavales (Mariano de “Los Cometas de Boerdo”, Fuente: Vainer 2005)
En esa época había mas cana en la calle y mucho más control en los permisos. A vecees el Loco Mingo aparecía pintado, o con una máscara, o con un pañuelo, y cantaba una canción política o le cantaba al gobierno, o a Perón. Después la cana buscaba al cantor de crítica y no lo encontraba. La murga se las arreglaba para confundirlos, y él ya no era el que había cantado la canción. (Tato de Los quitapenas, Fuente Vainer 2005)
         
Todos estos relatos nos muestran lo difícil que fue para los murgueros seguir con esta actividad. Lo que explica además la gran violencia que se generaba dentro de las murgas otras de las causas por las cuales dejaron de aparecer o se disolvieron. O lo que es peor se rompieron los lazos sociales que existían en el grupo, la solidaridad la razón social, la murga pasa de ser un espacio de esparcimiento a un lugar de resisitencia.
Aunque muchas de ellas siguieron y resistieron pese a todo, PORQUE LA MURGA ES UN ESTILO DE VIDA, UNA FORMA DE EXPRESAR QUIEN SOS.
Durante la década del ’80 y hasta mediado del ’90, la actividad del carnaval de Buenos Aires fue bastante menor. Fue en el conurbano bonaerense donde se mantuvo vivo el carnaval y sus agrupaciones. Es ahí donde yo recuerdo ir a los corsos y ver cantidad de comparsas y una que otra murga, claro que ya estábamos acostumbrados y era más fácil bailar que decir.


1982 ...Volver con la frente marchita... pero con más alegría que nunca.

Regresa el carnaval



La ejecución de las políticas culturales, antes mencionadas, enfrentó la necesidad
de conocer y reconocer las redes de relaciones, los liderazgos, los modos
de participación y las formas de producción cultural propias de cada barrio. Es
decir, los espacios y modalidades de participación y de producción cultural propuestos,
por ejemplo, por el Programa Cultural en Barrios desconocían la experiencia
de organización y participación que establecen los sujetos en sus lugares de
trabajo, estudio, vivienda y recreación. Las murgas aparecen, entonces como una
de estas modalidades participativas y de producción cultural propias de los barrios
de Buenos Aires que se mantienen en vigencia desde su surgimiento en las
primeras décadas del siglo XX. Aunque para fines de la década de 1980, y luego de
un proceso de retracción muy marcado coincidente con la última dictadura militar,
sólo se llegaban a organizar unas diez o doce murgas en toda la ciudad, las
agrupaciones de carnaval se presentan como referentes en cuanto a actividades de
“animación sociocultural”, mantenían su rol de organizaciones comunitarias con
gran convocatoria y fuerte liderazgo en las redes de relaciones locales (Martín,
1997).
 La asociación civil M.U.R.G.A.S. (Murgueros Unidos Recuperando y Ganado
Alegría Siempre), comienza con el objetivo de instaurar públicamente el
reclamo por el retorno de los feriados de carnaval al calendario oficial. Luego, se
consolida organizando actividades permanentes para difundir y promover las expresiones
artísticas de carnaval en los distintos espacios barriales, en la organización
de los festejos de carnaval y a través de publicaciones (volantes, folletos informativos,
revistas). Asimismo, este nucleamiento pasó a ser un espacio de representación
y discusión para los heterogéneos intereses de las agrupaciones carnavaleras.

DOCUMENTAL DE SEVERINO DI GIOVANNI


DOCUMENTAL REALIZADO Y EMITIDO POR EL CANAL ENCUENTRO SOBRE LOS SUCESOS MAS DESTACADOS DE SU VIDA


PARTE I



PARTE II


PARTE III





EL ANARQUISTA DE LAS ROSAS ROJAS


SEVERINO DE GIOVANNI POR ROBERTO ARLT


Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanosos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de culatas. Más sombras que galopan.
Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

La letanía.

Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una como silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la obscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial.
"..de acuerdo a las disposiciones... por violación del bando... ley número..."
El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado en aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.
Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huída hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Ojos renegridos por el efecto de luz. Grueso cuello desnudo. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte.
"..artículo número...ley de estado de sitio... superior tribunal... visto... pásese al superior tribunal... de guerra, tropa y suboficiales..."
Di Giovanni mira el rostro del oficial. Proyecta sobre ese rostro la fuerza tremenda de su mirada y de la voluntad que lo mantiene sereno.
"..estamos probando... apercíbase al teniente... Rizzo Patrón, vocales... tenientes coroneles... bando... dése copia... fija número..."
Di Giovanni se humedece los labios con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.
"..Dése vista al ministro de Guerra... sea fusilado... firmado, secretario..."

Habla el Reo.

-Quisiera pedirle perdón al teniente defensor...
Una voz: -No puede hablar. Llévenlo.
El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quien sabe!.
El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate.
Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.
Ha formado el blanco pelotón de fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita:
-Venda no.


BIOGRAFIA DE SEVERINO DI GIOVANNI




A 80 años del fusilamiento de Severino Di Giovanni


Severino Di Giovanni (1901-1931) fue fusilado el 1º de febrero de 1931 por la dictadura de Uriburu. Tenía 29 años.
Considerado el "hombre más maligno que pisó tierra argentina", se ocultó lo esencial de su personalidad: ser un representante de la violencia de abajo. De esos que la sociedad no tolera ni perdona. Creía en el derecho a matar al opresor aunque cayeran inocentes, y tenía un fundamento ideológico para sus actos. Llevó a cabo atentados con bombas y grandes asaltos en su raid revolucionario. Su foto ocupó la primera plana de los diarios y un comisario lo llamó un "Robin Hood moderno".
Pero también era un hombre de ideas, un estudioso autodidacta, un escritor y periodista excepcional, un compañero solidario y un militante apasionado. Creía en el amor a rajatabla, en una sociedad más justa, en el respeto al individuo como tal. Y vivió un amor prohibido para la época.
El exilio americano 

Nació en Chieti, Italia, el 17 de marzo de 1901. Estudió para maestro y, aunque no se recibió, ejerció hasta que el fascismo lo obligó al exilio. Mientras aprendía el oficio de tipógrafo y leía a Proudhon, Bakunin, Reclus, Kropotkin, Malatesta, Nietzsche y Stirner. En Italia, Mussolini imponía con sangre su autoridad. Miles de opositores eran muertos, encarcelados y expulsados. Muchos anarquistas recalaron en Argentina, entre ellos, Di Giovanni. Llegó a Buenos Aires en 1923 con su esposa Teresina y su hija Laura. Dos años más tarde nacieron sus otros hijos, Aurora e Ilvo.
Al principio, cultivaba y vendía flores. Más tarde consiguió trabajo como tipógrafo y se conectó con grupos antifascistas. Aprendió rápido el castellano y las crónicas de la época lo describían como un hombre de "rasgos bien conformados, rubio, tez ligeramente rosada, ojos color azul mar, de una luz intensa, casi febril...".
En 1925, lo más selecto de la colectividad italiana en la Argentina, los "camisas negras" y las autoridades nacionales participaban de un evento en el Teatro Colón. Los anarquistas, al grito de asesinos, repudiaron a los representantes de Mussolini. Di Giovanni fue detenido por primera vez y el prontuario policial lo calificó de "terrible agitador anarquista".

Fuerza movilizadora

El poder de los anarquistas movilizaba a miles de obreros, editaban periódicos que se vendían como pan caliente, tenían foros de debate y luchaban por los derechos laborales. Existían diversas corrientes. Por un lado, los que hacían el diario La Protesta, a cargo de López Arango y Abad de Santillán y la Fora (Federación Obrera Regional Argentina), que eran considerados el anarquismo oficial. Proponían la educación y la propaganda como medio de lucha. Por el otro, se encontraban los del periódico La Antorcha y los gremios autónomos de izquierda que, en cierta medida, avalaban el uso de la violencia política.
Además existían los "expropiadores". Se dedicaban al robo y falsificación de dinero, porque consideraban que recuperaban parte del botín que la burguesía –elegantemente– le robaba a los obreros.
Y surgió Di Giovanni con su periódico Culmine, que propiciaba el anarquismo individual y la lucha "cara a cara" con el enemigo fascista. A través de Culmine, polemizó con los otros sectores, publicó sus poemas, se ocupó del tema de la emancipación femenina y de los compañeros caídos en la lucha o que estaban en prisión. Severino financiaba la revista con su trabajo, organizaba tertulias culturales y recibía el aporte de compañeros. Su lema era: "De la propaganda a los hechos". Creía en las posibilidades del individuo para cambiar con su acción a la sociedad. Y lo puso en práctica. El mundo estaba conmocionado con la condena a muerte de Sacco y Vanzetti en Estados Unidos. Severino se sumó a la campaña por la liberación de los anarquistas.
El 16 de mayo de 1926, una bomba estalló frente a la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. Fue el primer atentado de varios que realizó contra objetivos norteamericanos. El gobierno radical de Alvear inició una feroz represión y detuvo a cientos de anarquistas italianos. Los datos los proporcionaba la embajada de Mussolini a la policía argentina, ya que tenían una fluida relación.
En ese tiempo conoció a Paulino y Alejandro Scarfó, a través de quienes entraría a la vida de Severino una adolescente que lo haría estremecer de amor con su ojos negros: América Scarfó.
En el marco de la lucha por Sacco y Vanzetti, el anarquismo protagonizó su última gran movilización de 100 mil personas, en agosto de 1927. Ese año Severino comenzó vestirse de negro. Usaba un sombrero de ala ancha y un pañuelo al cuello. No fumaba, no bebía, trabajaba incansablemente y comía cuando se acordaba. En la Navidad de ese año hubo por primera vez víctimas inocentes en un atentado perpetrado por él. La violencia lo encerró en una trampa de la que no podría escapar.
Las bombas anarquistas eran artefactos hechos de hierro, dinamita y gelignita. Se preparaban dentro de grandes valijas y se colocaban acostadas para su detonación. Carecían de precisión y eran muy poderosas.
El 23 de mayo de 1928 una explosión destruyó el nuevo edificio del consulado italiano en Buenos Aires. Los objetivos eran el embajador y el cónsul Capanni, pero cayeron más inocentes. Este hecho dividió al anarquismo vernáculo para siempre. Los sectores revolucionarios y extranjeros apoyaron a Severino. Pero los anarquistas de La Protesta lo acusaron de espía fascista y agente policial. Polemizó con Abad de Santillán y López Arango durante meses, y los ataques fueron cada vez más feroces y personalizados. En octubre de 1929, Severino les exigió una retractación. En una discusión con López Arango, lo mató.
Cuando pensaba marcharse a París con su amada y su familia, la detención de Alejandro Scarfó, en diciembre del ‘28, lo hizo posponer sus planes. Para conseguir dinero se conectó con el grupo de expropiadores de Miguel Ángel Roscigna, y cometieron varios asaltos. En ese tiempo escribió: "Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir la vida, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente".
Terminó la década del ‘20 siendo el hombre más buscado en el país. Con una vida y un amor clandestino, ejecutaba a los traidores, ponía bombas, escribía análisis políticos para revistas locales y medios extranjeros, leía, se preocupaba por su familia y se escabullía de la policía.
Severino inició 1930 con un plan de trabajo diseñado que denota un cambio en su actitud. En su nueva revista, Anarchia, todos los sectores anarquistas exponían sus ideas. Buscaba un acercamiento.
Hasta el golpe de estado sólo utilizó la violencia en la expropiación y liberación de presos. A partir del 6 de setiembre de 1930, reinició los atentados con bombas. Por fin tenía al enemigo fascista "cara a cara", pero la sociedad aplaudió a los uniformados.
En enero de 1931 estallaron tres artefactos dinamiteros. La dictadura se sintió desafiada y afiló sus garras. En esos días, detuvieron a Mario Cortucci, hombre de Severino, quien sucumbió al nuevo invento de Leopoldo Lugones (h), la "picana". Resistió 10 días la tortura y dio la dirección de Burzaco creyendo que sus compañeros se habían mudado.

Un juicio teatral 

El jueves 29 de enero de 1931 Severino fue detenido al salir de una imprenta. Intentó escapar y lo persiguieron por las calles y techos de Buenos Aires. La policía disparó más de 100 veces. Severino, cinco.
En el tiroteo cayó muerta una niña y hubo heridos. Atrapado en un garaje, se disparó en el pecho. La herida era leve y lo atraparon con vida.
La sociedad se regocijó. Por fin había caído ese insolente revolucionario. La noticia salió en las primeras planas de todo el país. Uriburu ordenó un juicio rápido y al paredón. El teniente primero Franco fue su defensor.
Cuando reo y abogado se encontraron, Severino le aclaró que no iba a mentir. "Jugué y perdí. Como buen perdedor, pago con la vida", le dijo. Impresionado, Franco dio pelea. En su alegato, planteó la incompetencia del tribunal militar para juzgar al detenido, apeló al principio humano contra la pena de muerte, estableció que Di Giovanni recurrió a la defensa propia, y que la bala que mató a la niña no era del reo. El tribunal enrojeció de furia con la defensa y Franco fue castigado. Tiempo después murió envenenado en una cena de camaradería.
Severino y Paulino Scarfó fueron salvajemente torturados antes de ser fusilados. Con tenazas de maderas les aplastaron la lengua, les retorcieron los testículos y los quemaron con cigarrillos, entre otros vejámenes



MARIO BENEDETTI



Primeros años

Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Fue hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farrugia.
Residió en Paso de los Toros junto a su familia durante los primeros dos años de su vida. La familia luego se trasladó a Tacuarembó por asuntos de negocios. Tras una fallida estadía en ese sitio (donde fueron víctimas de una estafa ), se trasladaron a Montevideo, cuando Mario Benedetti contaba cuatro años de edad. En 1928 inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, de donde es retirado en 1933. En consecuencia, ingresa al Liceo Miranda por un año. Sus estudios secundarios los realizó de manera incompleta en 1935, en el Liceo Miranda, para continuar de manera libre, por problemas económicos. Desde los catorce años trabajó en la empresa Will L. Smith, S.A., repuestos para automóviles.
Entre 1938 a 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires, Argentina.

Comienzos literarios

En 1945 se integró al equipo de redacción del semanario Marcha, donde permaneció hasta 1974, año en que fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. En 1954 es nombrado director literario de dicho semanario.
El 23 de marzo de 1946 contrae matrimonio con Luz López Alegre, su gran amor y compañera de vida. En 1943 dirige la revista literaria Marginalia. Publica el volumen de ensayos Peripecia y novela.
En 1949 es miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época. Participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. Es su primera acción como militante. Ese mismo año obtuvo el Premio del Ministerio de Instrucción Pública por su primera compilación de cuentos, Esta mañana. Mario Benedetti fue ganador del galardón en repetidas ocasiones hasta 1958, cuando renunció sistemáticamente a él por discrepancias con su reglamentación.
En 1964 trabaja como crítico de teatro y codirector la página literaria semanal «Al pie de las letras» del diario La mañana. Colabora como humorista en la revista Peloduro. Escribe crítica de cine en La Tribuna Popular. Vuelve a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en el encuentro sobre Rubén Darío. Viaja a México para participar en el II Congreso Latinoamericano de Escritores.
Participa en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia “Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual" y se vuelve Miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas. En 1968 funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971.
Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del Movimiento 26 de Marzo en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973, sin embargo, esta alternativa se vio frustrada por la fuerza.3 Además es nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, de Montevideo.
Publica "Crónica del 71", compuesto en su mayoría de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha, así como de un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. También publica Los poemas comunicantes, con entrevistas a diversos poetas latinoamericanos.
Exilio

Tras el Golpe de Estado en Uruguay de 1973 renuncia a su cargo en la universidad, pese a ser elegido para integrar el claustro. Por sus posiciones políticas debe abandonar Uruguay, partiendo al exilio en Buenos Aires, Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, Benedetti recalaría en Madrid, España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y de su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.
La versión cinematográfica de La tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada a la cuadragésimo séptima versión de los Premios Óscar en 1974, a la mejor película extranjera; finalmente el premio, entregado en la ceremonia del 8 de abril de 1975, se lo adjudicó la película italiana Amarcord.
En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas. El año 1980 se traslada a Palma de Mallorca. Dos años más tarde inicia su colaboración semanal en las páginas de Opinión del diario El País. El mismo año el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. En 1983 traslada su residencia a Madrid.
Regreso al Uruguay

Vuelve a Uruguay en marzo de 1993, iniciando el autodenominado período de desexilio, motivo de muchas de sus obras. Es nombrado Miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que va a dar continuidad al proyecto de Marcha, interrumpido en 1974.
En 1985 el cantautor Joan Manuel Serrat graba el disco El sur también existe sobre poemas de Benedetti, contando con su colaboración personal.
En 1986 recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por su obra poética y ensayística. En 1987 es galardonado en Bruselas con el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. En 1989 es condecorado con la Medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba.

Últimos años

Benedetti recibió, el 30 de noviembre de 1996, el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, de Minas, Uruguay. En la ocasión, Benedetti fue destacado por su obra narrativa. El mismo año, junto a otros cincuenta escritores, fue distinguido por el Gobierno de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral.
 En mayo de 1997 fue investido con el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y unos días más tarde, el 11 de junio, fue también investido por la Universidad de Valladolid. El 30 de septiembre del mismo año fue galardonado con el Premio León Felipe, en mención a los valores cívicos del escritor. Además fue investido en diciembre como Doctor honoris causa en Ciencias Filológicas de la Universidad de La Habana.
El 31 de mayo de 1999 fue galardonado con el VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado de 6.000.000 ₧. La Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concedió el 29 de marzo de 2001 el I Premio Iberoamericano José Martí.
El 19 de noviembre de 2002 fue nombrado Ciudadano ilustre por la Intendencia de Montevideo, en una ceremonia encabezada por el intendente Mariano Arana.
En 2004 se le concedió el Premio Etnosur. En 2004 se presentó por primera vez en Roma, Italia, un documental sobre la vida y la poesía de Mario Benedetti, titulado "Mario Benedetti y otras sorpresas". El documental, que fue escrito y dirigido por Alessandra Mosca, y protagonizado por Benedetti, fue patrocinado por la Embajada de Uruguay en Italia. El documental participó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en el XIX Festival del Cinema Latinoamericano di Trieste y en el Festival Internacional de Cine de Santo Domingo.
En 2005, Mario Benedetti presentó el poemario Adioses y bienvenidas. En la ocasión también se exhibió el documental Palabras verdaderas, donde el poeta hizo aparición.
El 7 de junio de 2005 se adjudicó el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, consistente en 48.000 € y la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El premio, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, es un reconocimiento a la labor de personalidades destacadas en el ámbito de la creación literaria o científica, tanto en idioma español como portugués.
Mario Benedetti repartía su tiempo entre sus residencias de Uruguay y España, atendiendo a sus múltiples obligaciones y compromisos. Después del fallecimiento de su esposa Luz López, el 13 de abril de 2006, víctima de la enfermedad de Alzheimer, Benedetti se trasladó definitivamente a su residencia en el barrio Centro de Montevideo, Uruguay. Con motivo de su traslado, Benedetti donó parte de su biblioteca personal en Madrid, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante.
La Fundación Lolita Rubial volvió a condecorar a Benedetti el 25 de noviembre de 2006, con el Premio Morosoli de Oro.
El 18 de diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibió de manos de Hugo Chávez la "Condecoración Francisco de Miranda", la más alta distinción que otorga el gobierno de Venezuela por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos. Ese mismo año recibió la Orden de Saurí, Primera Clase, por servicios prestados a la literatura. La Orden de Saurí es la condecoración más alta de El Salvador.
En el 2007, Benedetti recibió el premio ALBA, ortorgado por Venezuela.
En los últimos diez años, debido al asma y por recomendación médica, el escritor alternaba su residencia en España y en Uruguay, tratando de evitar el frío, pero al agravarse su estado de salud permaneció en Montevideo.
La muerte de su esposa Luz López en 2006, luego de seis décadas de matrimonio, fue un duro golpe para Benedetti que, según confesó, sobrellevó escribiendo.
En uno de sus últimos libros, titulado Canciones del que no canta, alude a su historia personal. "No fue una vida fácil, francamente", ha dicho Benedetti, quien con su pluma marcó a varias generaciones.
En abril de 2009 tras su internación en Montevideo, se organizó por iniciativa de Pilar del Río (esposa del escritor José Saramago) una "Cadena de Poesía" mundial para apoyarlo.

Muerte

El día 17 de mayo de 2009 poco después de las 18:00, Benedetti muere en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad.  El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realizara con honores patrios en el "Salón de los Pasos Perdidos" del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo.

Obra

Su extensa obra abarcó los géneros narrativos, dramáticos y poéticos. Asimismo fue autor de ensayos y su voz recitando sus poemas fue grabada en varios casetes y cds en compañía de Daniel Viglietti o en solitario. Joan Manuel Serrat musicalizó varios de sus poemas en el disco El sur también existe.

EULOGIA TAPIA EN LA POMA